sábado, 26 de abril de 2014

Los desterrados en Juan Fernández

En julio del año 2011 publiqué en este blog una sucinta biografía de don Vicente Claro Montenegro, padre del fundador del Cuerpo de Bomberos de Santiago (1863), don José Luis Claro y  Cruz. Pero ahora, releyendo el documentado libro "La Contrarrevolución de la Independencia de Chile" de don Cristián Guerrero Lira  (Editorial Universitaria, 2002), encuentro un sorprendente dato: don Vicente Claro Montenegro figura en la lista de los militares patriotas deportados a la isla de Juan Fernández por el gobierno de Marcó del Pont en 1814.
Al repasar esa lista de militares destacan los nombres de Juan Rafael Bascuñán, quien era en ese entonces comandante de los Granaderos en 1814, la unidad creada y comandada en sus inicios por Juan José Carrera. Y se agregan  Manuel Blanco Encalada, Juan de Dios Puga de relevante actuación en los primeros encuentros, y Pedro José Benavente, integrantes todos ellos del grupo de dieciséis altos oficiales desterrados. Y si pasamos nuestro dedo índice por la dramática lista podemos señalar además la presencia de varios sacerdotes acusados de independentistas. 

                A uno de ellos lo vamos a destacar porque don Laureano José Díaz, presbítero de la diócesis de Concepción, fue acusado de ser partidario de la junta patriótica de Valdivia de 1811, siendo detenido y quedando bajo arresto domiciliario para ser enviado, más tarde, a la zona de Arauco. Al producirse la campaña de 1814 que terminará en la plaza y calles de Rancagua (van a hacer doscientos años en octubre), el presbítero se desempeñaba como capellán del regimiento de Granaderos, entregando sus santos óleos a los heridos y muertos de la tragedia de Rancagua. Ahí fue detenido y enviado más tarde a la isla presidio de Juan Fernández.
                Tampoco podemos dejar de lado a destacadísimas personalidades desterradas y que integraron en algún momento el gobierno patriota, como don Ignacio de la Carrera, padre de los hermanos Carrera y vocal de la Primera Junta Nacional de Gobierno, y el sacerdote y Miembro de la Junta de Gobierno de 1814 don José Ignacio Cienfuegos, a quien debemos recordar además por haber formado parte de la comisión que dio vida al Instituto Nacional en 1813.
                Después de la victoria patriota en Chacabuco el poder político pasó a manos de los independentistas. Y así como había urgencia de asumir la nueva administración, no escapó a las autoridades el destierro de sus compatriotas, que según se sabía estaban bajo la custodia de una guarnición militar al mando del capitán de Talaveras don Ángel de Cid. Para rescatar a los patriotas se envió el bergantín Águila,  al mando del subteniente de cazadores Raimundo Morris, inglés al servicio de Chile, con una compañía de 25 soldados.
                Nos vamos a saltar los detalles. solo diremos que la nave zarpó desde Valparaíso el día 17 de marzo, arribando a la isla el día 24. La misión se cumplía sin resistencia y con pleno éxito. El 31 de marzo el puerto principal de Chile recibía con júbilo a sus desterrados, entre ellos don Vicente Claro y Montenegro, padre del futuro fundador del Cuerpo de Bomberos de Santiago don José Luis Claro y Cruz, quien nacería el año 1826.

1814-2014 Bicentenario

Hace cuatro años nuestro país conmemoró el bicentenario de la proclamación de la Primera Junta Nacional de Gobierno (1810-2010), y pareciera que el doloroso proceso por nuestra independencia simplemente cayó en el olvido. Cada día entre 1810 y 1818 es parte de nuestro bicentenario. Y es año son varios los hechos que merecen ser recordados, porque es años nos dimos un nuevo reglamento provisorio de gobierno, la guerra continuó en el sur, se eligió por primera vez un Director Supremo, los cañones fueron silenciados en Rancagua y la reconquista española puso fin a la Patria Vieja.


1814

              El 1° de enero había sido sábado, pero los  ánimos no estaban para celebraciones. Desde septiembre del año anterior (1813) el patriota José Miguel Infante ostentaba el cargo de Presidente de la Junta Superior Gubernativa, mientras José Miguel Carrera combatía en el sur, pero era reemplazado  el 11 de enero por el aristócrata Agustín Eyzaguirre Arechavala. Pero su mandato será tan breve como el de Infante, ya que el 14 de marzo entregaba el poder. La firma del Tratado de Lircay, entre el jefe militar realista Gabino Gainza y su similar chileno Bernardo O'Higgins paralizaba las campañas bélicas, asumiendo como Director interino del gobierno de Chile un extraño personaje, más tarde condenado a muerte y fugado del país, el abogado guatemalteco José Antonio de Irisarri.
            Pero Irisarri solo ejercería una suplencia ya que el 14 de marzo asumía en plenitud como Director Supremo de Chile el hasta entonces gobernador de Valparaíso, don Francisco de la Lastra. El nuevo cargo formaba parte de las modificaciones a la constitución carrerina de 1812, publicadas el 17 de marzo de ese año 1814, bajo el título de Reglamento para el Gobierno Provisorio.
           Se requería un mando para los tiempos de guerra que se vivían. Pero el Tratado de Lircay entre patriotas y realistas se rompió rápidamente, y los hermanos José Miguel y Luis Carrera, detenidos en Chillán como parte del convenio entre ambos bandos, lograban evadirse de su prisión y viajaban a mata caballos a Santiago. El 23 de julio José Miguel Carrera asumía nuevamente los poderes como Presidente de la Junta de Gobierno. 

           Este hecho sería la antesala de la crisis de mando en Chile, del enfrentamiento entre Carrera y O'Higgins, del desastre de Rancagua y del fin de la Patria Vieja.

Al menos valía la pena recordar lo que pasó hace exactamente 200 años.